
El champú adecuado puede transformar el estado de tu cabello. El equivocado puede hacerte mucho daño sin que te des cuenta. Os enseño a leer etiquetas.
El champú es el producto que usamos con más frecuencia y, sin embargo, es al que menos atención prestamos a la hora de comprarlo. En Éthica siempre decimos que el diagnóstico capilar empieza por el champú que tienes en casa.
Para cabello rizado o muy seco
Busca champús sin sulfatos (evita Sodium Lauryl Sulfate y Sodium Laureth Sulfate). Los sulfatos limpian en exceso y eliminan el aceite natural que el rizo necesita para definirse. Prioriza fórmulas con glicerina, aceite de argán o manteca de karité.
Para cabello graso
Aquí sí puedes usar sulfatos suaves para limpiar bien el cuero cabelludo, pero evita silicones en la fórmula (ingredientes terminados en «-cone» o «-xane») ya que acumulan residuos y empeoran la grasa a largo plazo.
Para cabello teñido
Los champús para cabello teñido tienen un pH más bajo que ayuda a mantener el color. Busca ingredientes como el aceite de oliva o la queratina hidrolizada. El agua muy caliente es el mayor enemigo del color: siempre aclarar con agua tibia o fría.
💛 Mi recomendación general: trabaja con champú y acondicionador de la misma línea, especialmente si tienes rizo. Los sistemas están formulados para potenciarse entre sí. En Éthica trabajamos con Kemon y Alphaparf, dos marcas que priorizan la salud capilar.
El champú de cebolla: ¿moda o realidad?
Lleva años entre las tendencias y tiene cierta base científica: el extracto de cebolla tiene propiedades antiinflamatorias y puede favorecer la salud del cuero cabelludo. Sin embargo, no es milagroso y su efectividad varía mucho según el tipo de caída. Si tienes dudas sobre caída del cabello, lo mejor es una consulta profesional.
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